Decodificación: El cuello

CUELLO (en general)

El cuello es la parte del cuerpo que soporta la cabeza. Este nexo entre el cuerpo y la mente es también el puente que permite a la vida manifestarse, es la expresión viva, el que autoriza el movimiento más fundamental.

Representa la flexibilidad, la adaptabilidad y la dirección anticipada. Es multi – direccional y amplia mi visión exterior del universo. Lo puedo ver todo alrededor mío y, gracias a la flexibilidad de mi cuello, puedo mirar una situación bajo todos los ángulos (delante, atrás…).

Mi punto de vista se vuelve más objetivo. Un cuello en buena salud me permite tomar las mejores decisiones. Todo lo que da la vida pasa por el cuello: el aire, el agua, los alimentos, las circulaciones sanguínea y nerviosa.

Une la cabeza con el cuerpo y permite la libre expresión de sí, la palabra viva (voz) y el amor. El cuello separa pues lo abstracto de lo concreto, lo material de lo espiritual.

Es importante mantener mi cuello en buena salud porque me permite ver lo que me rodea con una menta abierta, dejando de lado cualquier forma de obstinación y estrechez mental (cuello rígido).

Ya que la garganta se sitúa en el nivel del cuello, si tengo dificultad en tragar mis emociones, si las “reprimo”, esto puede crear una tensión en el nivel de mi cuello en donde se halla el centro de energía de la comunicación.

Al corresponder el cuello a la concepción, también representa mi sentimiento de pertenencia, mi derecho de estar en esta tierra, dándome así un sentimiento de seguridad y de plenitud.

CUELLO – TORTICOLIS

El torticulis demuestra, entre otras cosas, que vivo inseguridad. Tengo resistencias en ver todas las facetas de situaciones que estoy viviendo. Mis músculos del cuello se contraen, mi cuello se pone rígido y no consigo girar la cabeza.

Mi inflexibilidad me impide apreciar la ayuda que desean traerme y que ayudaría a hacer evolucionar las cosas que me parecen difíciles. Prefiero mantener la cabeza derecha y asociar mi mal a un “enfriamiento”.

Tengo interés en tomar consciencia de que esta frialdad más bien afectó mi corazón, provocando así un bloqueo de energía. Puedo también intentar huir de una situación incómoda que me pide afirmarme y tomar posición.

También es importante que me pare para constatar en cuál dirección rechazo mirar o cuál es la cosa que me obstino en mirar, decir o hacer y que me “beneficia”… Si aceptase abrirme a un nuevo modo de ver las cosas o a nuevas ideas, mi vida sería quizás muy mejorada y mi tortícolis desaparecería.

¿Quizás haya una persona, una cosa o una situación que quisiera y que, al mismo tiempo, no quisiera mirar a causa de mi timidez, mi vergüenza o mi sentido moral que es muy fuerte? Si la rigidez impide que mi cabeza gire de izquierda a derecha, puedo preguntarme si sé a quién o a qué me niego a decir “no”.

Si al contrario, tengo dificultad para decir sí con mi cabeza, es quizás porque rechazo de entrada nuevas ideas. Mi cuerpo me dice de aceptar, ver y apreciar el instante presente y reconocer todas las nuevas cosas que forman parte de mi vida.

Jacques Martel