Saber ser flexibles

¿Qué tan flexible eres?

Entre otras cosas, podríamos decir que todo depende de tu estado de ánimo, del poder que tengan sobre ti tus miedos o tu resistencia al cambio o qué tanto te aferras a algo o a alguien.

Si reflexionamos un poco, podremos ver que las situaciones, las relaciones y las experiencias que nos causan la mayor mortificación y frustración son siempre aquellas en las que somos poco flexibles. Por otra parte, conforme somos más flexibles a cualquier evento mayor paz y sentido de realización tenemos.

En la actualidad, más que nunca, nos encontramos frente al reto de ser flexibles en nuestro trabajo, en nuestras relaciones y en cualquier aspecto de nuestra vida. No obstante, debido a nuestro propio miedo, a las manifestaciones de nuestro ego al ser arrogantes, o cuando somos obsesivos en querer tener siempre la razón o al estar estresados o tener resistencia, con frecuencia somos inflexibles y esto resulta en detrimento nuestro ya que surge un alto nivel de frustración en las cosas que nos suceden.

Ser flexible no tiene nada que ver con ser débil o pasivo. La flexibilidad es una elección consciente, una poderosa habilidad y una forma sumamente valiosa para estar en el cambiante y siempre evolutivo mundo en el que vivimos. Podemos ser firmes en nuestras convicciones, apasionados acerca de nuestras creencias y muy claros respecto de nuestras intenciones y, al mismo tiempo, ser lo suficientemente flexibles como para producir cambios significativos en nuestras vidas y mantenernos abiertos a nuevas ideas.

Algunos elementos fundamentales para expandir nuestra propia capacidad, para instalar la flexibilidad en nuestra vida, habilidad que nos llevará a una mayor paz, dicha y realización son:

– Dejar ir nuestra obsesión por aferrarnos a las personas y a las cosas. Siempre que observemos que estamos aferrados a un resultado, a una forma en particular de hacer las cosas, a una opinión que resulta rígida, podremos constatar que estamos siendo inflexibles. Dejar ir esta necesidad de aferrarnos a algo no significa negar nuestro deseo, simplemente expresa nuestra intención de dejar ir el control en cada aspecto de este evento, el esfuerzo por forzar la acción y nuestra fijación por hacer las cosas exactamente como pensamos que deberían ser.

– Aceptar que estamos equivocados.- A la mayoría de nosotros nos encanta tener la razón y haremos cualquier cosa para evitar estar en el error. Nuestra obsesión por estar en lo correcto y nuestro miedo de hacer el ridículo a veces se interpone en el camino en el que queremos estar, en lograr lo que queremos, en decir lo que pensamos y en descartar nuestras ideas fijas acerca de cómo se supone que deben ser las cosas. Cuando aceptamos que podemos estar equivocados nos liberamos y nos damos permiso de tomar riesgos, de probar cosas nuevas o de acercarnos a la vida con una perspectiva flexible, creativa e innovadora.

– No te tomes demasiado en serio.- Si nos mantenemos en ese comportamiento rígido esto crea un estrés innecesario y hasta preocupación. Cuando somos capaces de reírnos de nosotros mismos (en una manera bondadosa) y mantenemos las cosas en perspectiva o recordamos que la mayoría de las situaciones que manejamos cotidianamente no son de vida o muerte, entonces podemos tomarnos menos en serio y como resultado tenemos una forma de relacionarnos con la vida y con todo lo que nos rodea de manera balanceada, más pacífica y creativa.

– Saber que todo fluye.- Si observamos la vida nos daremos cuenta de que hay un flujo natural en todo. Conforme estemos en contacto con este flujo natural y confiemos más en nosotros y en los demás, y creamos que para todo hay una solución, estaremos en condiciones de liberarnos de cargas inútiles. Como dice Esther Hicks: “la mayoría de las personas están remando contra corriente; en vez de darle vuelta al barco todo lo que tienen que hacer es soltar los remos.”

– Pide ayuda y retroalimentación a los demás.- El apoyo de los demás es sumamente valioso en muchos aspectos de nuestra vida y nuestro crecimiento, especialmente si se relaciona con el hecho de ser más flexibles. Podemos aprender del modelo de los demás. También podemos darle permiso a las personas que son importantes en nuestra vida de recordarnos (con gentileza) cuando nos mostramos rígidos, aferrados, tensos y empezamos a tomarnos demasiado en serio. Del mismo modo en el que ejercitamos nuestro cuerpo físico para mantenerlo flexible, de igual manera podemos ejercitar nuestro comportamiento y nuestra forma de pensar para ser más dichosos.

Cada día que no haces lo que debes hacer para respetar la Ley Natural es un día que pierdes… pierdes la opción de estar en armonía con la naturaleza. Procura mantener el equilibrio.

(Comentarios tomados de un texto de Mike Robbins)

 

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