Las palabras

Las palabras, ya sean vocalizadas y convertidas en sonido o formuladas silenciosamente en los pensamientos, pueden ejercer un efecto prácticamente hipnótico sobre la persona. Es fácil perdernos en ellas, dejarnos arrastrar por la idea implícita de que el simple hecho de haberle atribuido una palabra a algo equivale a saber lo que ese algo es.

La realidad es que no sabemos lo que ese algo es. Solamente hemos ocultado el misterio detrás de un rótu­lo. En últimas, todo escapa a conocimiento: un ave, un árbol, hasta una simple piedra, y sin duda alguna el ser humano. Esto se debe a la profundidad inconmensurable de todas las cosas. Todo aquello que podemos percibir, experimentar o pensar es apenas la capa superficial de la realidad, menos que la punta de un témpano de hielo.

Debajo de la superficie no solamente todo está conectado entre sí, sino que también está conectado con la Fuente de la vida de la cual provino.
Hasta una piedra, aunque más fácilmente lo harían una flor o un pájaro, podría mostrarnos el camino de regreso a Dios, a la Fuente, a nuestro propio ser. Cuando observamos o sostenemos una flor o un pájaro y le permitimos ser sin imponerle un sustantivo o una etiqueta mental, se despierta dentro de nosotros una sensación de asombro, de admiración. Su esencia se comunica calladamente con nosotros y nos permite ver, como en un espejo, el reflejo de nuestra propia esencia.

Esto es lo que sienten los grandes artistas y logran transmitir a través de sus obras. Van Gogh no dijo: “Esa es sólo una silla vieja”. La observó una y otra vez. Percibió la calidad del ser de la silla. Y entonces se sentó ante el lienzo y tomó el pincel. La silla se habría vendido por unos cuantos dólares. La pintura de esa misma silla se ven­dería hoy por más de $25.000 millones.

Cuando nos abstenemos de tapar el mundo con palabras y rótulos, recuperamos ese sentido de lo milagroso que la humani­dad perdió hace mucho tiempo, cuando en lugar de servirse del pensamiento, se sometió a él.
La profundidad retorna a nuestra vida. Las cosas recuperan su frescura y novedad. Y el mayor de los milagros es la experiencia de nuestro ser esencial anterior a las palabras, los pensamientos, los rótulos mentales y las imágenes. Para que esto suceda debemos liberar a nuestro Ser, nuestra sen­sación de Existir, del abrazo sofocante de todas las cosas con las cuales se ha confundido e identificado.

Mientras más atentos estamos a atribuir rótulos verbales a las cosas, a las personas o a las situaciones, más superficial e inerte se hace la realidad y más muertos nos sentimos frente a la rea­lidad, a ese milagro de la vida que se despliega continuamente en nuestro interior y a nuestro alrededor.
Ese puede ser un camino para adquirir astucia, pero a expensas de la sabiduría que se esfuma junto con la alegría, el amor, la creatividad y la vivacidad. Estos se ocultan en el espacio quieto entre la percepción y la interpretación. Claro está que las palabras y los pensamientos tienen su propia belleza y debemos utilizarlos,pero ¿es preciso que nos dejemos aprisionar en ellos?

Las palabras buscan reducir la realidad a algo que pueda estar al alcance de la mente humana, lo cual no es mucho.
El lenguaje consta de cinco sonidos básicos producidos por las cuerdas vocales. Son las vocales “a, e, i, o, u”. Los otros sonidos son las consonan­tes producidas por la presión del aire: “s, f, g”, etcétera. ¿Es po­sible creer que alguna combinación de esos sonidos básicos podría explicar algún día lo que somos o el propósito último del univer­so, o la esencia profunda de un árbol o de una roca?

Eckhart Tolle

Regresar

Cuando regresas a tu interior después de un largo caminar, observas que ya nada es igual… buscas tanto afuera que terminas agotado e insatisfecho de encontrar solo pompas de jabón que se disuelven con el aire que les toca, así y todo pasas la vida tratando de encontrar la paz o la felicidad en los demás, tratando de proporcionarte esos momentos para poder decir que eres feliz, mas todo se desploma en un segundo, cuando los otros no son lo que tu creías, y en tu mente les edificaste altares y admiraciones…

Los sujetos del ego se unen y se transforman una y otra vez para que tú comprendas alguna vez que nada esta afuera, por eso lloras y sufres, te atormentas, y pierdes todo lo que dices amar, porque si bien es cierto que amas, lo que mas se hace es querer y con eso retienes, sea como sea, a las personas porque tu propio ego domina y manipula tanto fuera a los demás como dentro, creando estructuras de auto castigo de distintas formas, ya sea auto compasión, remordimientos, dolor, envidias, tormentos, castigos, lamentos, quejas, aburrimiento por todo… es una perdida de fuerza y de energía, te conviertes en tu propio vampiro de energías insanas, y ahí pasa largo tiempo, hasta que logras salir de ese especie de cloaca putrefacta llena de pensamientos negativos, cuando sales dices que estas bien, pero como no has comprendido aun, caes repetidas veces en los mismos espacios vacíos como un plomo y te azotas nuevamente contra el suelo, y esto lo puedes repetir una y otra vez a lo largo de la vida, hasta que llega el momento en que te encuentras a ti mismo…

Recobras la conciencia que no recordabas y que te tenia extraviado, y es ahí en ese momento en que deja de girar la rueda, para que puedas salir y comienzas a contemplar desde el otro lado lo que pasaba aquí, es como cruzar a la otra acera, y desde allí miras donde estabas hasta ahora…

No lamentas haber vivido nada, ya que todo te enseño a comprender hasta este momento cómo se manifiesta la mente de los pensamientos, y desde ese punto ya no te aferras a nada ni a nadie, ya que todo dejaras un día cuando desencarnes, solo aprendes a amar con infinitud a todos porque has  comprendido que todos llegaran al mismo punto, la otra acera, y desde ahí comenzara el nuevo camino que se recorrerá en paz y armonía… sintiendo que la felicidad solo la encuentras dentro de ti, en tu SER y caminas con èL desde que le descubres y sabes que èL te acompañara cuando cruces el umbral y cuando renazcas nuevamente estar ahí, ayudándote a evolucionar y a caminar cada día en esta dimensión y en todas donde te corresponda ir…

Con infinito amor desde el SER…

Sonia Hermosilla

Vivir de las apariencias

Y.. , si hablamos de las APARIENCIAS?… las personas que viven de ellas, las que usan disfraces diferentes a lo largo de sus vidas, tratando de ganar la aprobación o el cariño de otros… Sin intentar ganarse primeros su misma aprobación, su cariño y ya no pueden definir quienes son en realidad.

¿Sabías que tenemos la responsabilidad y la posibilidad de hacer un inventario esencial de vida para poder conocernos y saber si queremos seguir actuando y viviendo como lo hemos hecho hasta ahora o si, por el contrario, queremos encontrar nuestro verdadero yo, cambiando el aspecto negativo para incorporar algunos hábitos y creencias más positivas a nuestra vida?

Podemos descansar de la pesada armadura que usamos cada día para protegernos de los comentarios, las actitudes y las acciones negativas de otras personas; de la misma que vestimos para defendernos de cualquier peligro que suponemos se nos pueda presentar en el futuro, o la que cargamos para prevenir que nos vuelvan a traicionar, a abandonar o a maltratar como en el pasado.

Tomemos la decisión de superar todo aquello que emocionalmente nos sigue afectando negativamente para ser, ¡por fin! Nosotros mismos.
Aprendamos a vivir el presente sin la carga del resentimiento por los recuerdos dolorosos y negativos, sin el temor por los comentarios pesimistas de otros frente al futuro.
Seamos auténticos, aun con el riesgo de no gustar o de no ser aprobados por los demás.
Conocer nuestras capacidades y limitaciones nos permitirá aceptarnos y trabajar en nosotros mismos para fortalecer las primeras y superar las segundas; sólo así podremos sentirnos a gusto con nosotros mismos.
Para ser auténticos es muy sencillo…

Sólo deja de Aparentar.

Se tú mismo, evita actuar o expresarte como lo hacen otras personas.
Acéptate tal cual eres, encuentra tu propio estilo y siéntete confiado de mostrarte a los demás con naturalidad.
Sé el mismo en todo lugar.
Hay personas que cambian su comportamiento de acuerdo a las situaciones o los lugares donde se encuentran.
Procura actuar de la misma manera, impulsado por los mismos valores en todo momento.
Hazte mejor persona.
Cambia aquellas cosas que no te gustan de ti.
Mejora tu imagen cuidando un poco mas de tu cuerpo y tu salud.
Llena tu mente de pensamientos más positivos y optimistas.
Recupera y alimenta el entusiasmo por la vida.
Eres un ser único como tu huella digital y especial con grandes cualidades…

¡Adelante!
Muéstrales a los otros esa persona especial que hay dentro de ti.
Suelta el pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa.

Todo está bien!

Tributo a la amistad: “Todos somos UNO”

Lawrence Anthony, una leyenda de Sudáfrica y autor de 3 libros, incluyendo el Best-Seller, “The Elephant Whisperer”, rescató valerosamente a animales salvajes y rehabilitó elefantes de todo el mundo de las atrocidades humanas incluyendo el valiente rescate de los animales del Zoológico de Bagdad durante la invasión norteamericana de 2003.
El 7 de marzo de 2012 Lawrence Anthony falleció. Vive en el recuerdo y lo extrañan su esposa, sus 2 hijos, 2 nietos y numerosos elefantes.
Dos días después de su deceso, los elefantes salvajes aparecieron en su casa, con dos enormes matriarcas a la cabeza.
Las manadas salvajes llegaron por separado para despedirse de su bien-amado amigo humano.
Un total de 31 elefantes había caminado pacientemente más de 20 kilómetros para llegar a su casa en Sudáfrica.

Testigos de este espectáculo, los humanos estaban asombrados no sólo por la suprema inteligencia y la precisión exacta de que estos elefantes sintieron sobre el deceso de Lawrence, sino también por los recuerdos y emociones profundos que estos amados animales evocaron de forma tan organizada:
Caminando lentamente – ¡durante días! – Abriéndose camino en una sola fila solemne desde su hábitat hasta su casa. La esposa de Lawrence, Françoise, se conmovió profundamente, sabiendo que los elefantes no habían estado en su casa antes de ese día desde más de ¡3 años! Sin embargo, ellos bien sabían a dónde iban.
Era obvio que los elefantes querían dar su más profundo pésame, honrando a su amigo que les había salvado la vida – tanto así que permanecieron durante 2 días con sus noches sin comer absolutamente nada…

Luego, una mañana partieron, emprendiendo su largo viaje de regreso a casa …

Todos somos uno !!! y nuestros cerebros están conectados de tal manera que podemos “sentir” por los demás …
Para los amigos “conectados” …  mi abrazo del alma !!!

Fabián Garella

Vive este momento

No sé cuántas veces habremos oído decir: “La vida es un regalo”.
Y sin embargo, en todo lo que hacemos, en todo lo que ocurre, no siempre lo vemos de esa manera.
Oímos que la vida es valiosa. Pero en la rutina diaria de ver gente, gente, gente por todas partes; en la rutina diaria, mientras intentamos salir adelante… quizá se nos olvida.
Y cada mañana tiene que sonar la alarma para despertarnos. Y cada mañana, vamos pensando, mientras pasamos por la rutina diaria, pensamos en lo que va a ocurrir.

Sabemos lo que queremos que ocurra. Sabemos que “tengo que ir a la parada del autobús”, o “tengo que subirme al coche”. “Debo ir a la oficina”, “debo ir a la tienda”, “debo ir…”.
Y todos esos “deberes” que colocamos por delante de nuestra existencia.

La existencia es un río… y va pasando.
Y algunos tratan de remar con las manos, diciendo: “Más rápido, tengo que ir más rápido…”.
¿Por qué quieres acelerar? ¿No sabes lo que te espera al final de esta visita? Es evidente.
Pero algunos quieren acelerar, y el tiempo no les deja.

El tiempo es algo maravilloso.
Pasa muy rápido, pasa muy lento, pero no te deja ir más rápido o más lento que él.
Estás atrapado, atrapado en esta barquita que va navegando…
No va a ir más rápido de lo que debe, ni tampoco irá más despacio. Va realizando su travesía.
El destino de este viaje no está al final. El destino es ahora. El destino está dentro.
El propósito de este viaje no es ir del punto “A” al punto “B”, sino disfrutar de cada fracción de instante entre esos dos puntos.

La sencilla inocencia de la vida. Despertarse por la mañana y estar feliz, sin ninguna razón en absoluto. Eso es simple inocencia.
Estar vivo, y estar contento de estar vivo.
Estar consciente, consciente del disfrute.
Estar consciente del “ahora”.
Es entonces cuando el viaje empieza a ser hermoso.
Es entonces cuando empiezas a comprender lo que es la sencillez.
Es entonces cuando empiezas a comprender que esto de verdad es un regalo. ¡Un regalo!

Vive este momento, cada momento, de la forma más consciente que puedas. Y disfrútalo. Lo esencial es disfrutarlo.

Prem Rawat

El Ser espectador

Tómese un momento para reflexionar sobre cómo se ve a sí mismo. Mientras lo hace, piense en lo que significa decir: «Estaba diciéndome a mí mismo que..».

Descubrirá que la frase da a entender que usted es dos personas.

Una persona es el «yo» que estaba diciendo. La otra es el que recibía las palabras del que hablaba. El yo le hablaba al mí mismo, cosa que, cuando uno examina sus diálogos internos, se hace centenares de veces al día. Cuando se cultiva la condición de espectador uno se aparta tanto de la posición del yo como de la del mí mismo.

Aquí, desde un espacio invisible, ajeno a su cuerpo físico, el espectador se desprende de todas las emociones, sentimientos y comportamientos. Desde ahí, el espectador observa amorosamente el acontecer de toda su vida.

Hace varios años traté un caso en el que la paciente sufría lo que ella llamaba tristeza terminal. Estaba siempre deprimida. Describía sus sentimientos con frases como: «Todas las partes de mi ser están deprimidas.
Estoy deprimida cada día, en todo momento. Me despierto deprimida y me voy a dormir deprimida. Al parecer no puedo librarme de esta terrible sensación de depresión».
Un día le formulé una pregunta que se convirtió en el punto de inflexión de su tristeza.

Dígame, ¿ha estado advirtiendo esta depresión con mayor frecuencia en las últimas semanas?

Ella respondió:

Sí, he advertido que cada vez se expande más.

Ahora piense con cuidado antes de responder -proseguí yo – ¿La persona que advierte eso está deprimida? – Ella me pidió que repitiera la pregunta ¿La persona que advierte eso está deprimida? – repetí.

Quedó demasiado desconcertada como para responder. Pero por primera vez fue capaz de contemplar que existía otro aspecto de ella misma aparte de la depresión.

Ese aspecto era la parte de ella misma que advertía la depresión. Esta que la advertía era la testigo, la observadora, que no había sido atrapada por la depresión. Esa entidad invisible, sin fronteras, era su yo espiritual.
Antes de aquella sesión, la mujer nunca había conocido esa parte de sí misma

Pasé meses enseñándole a dejar de identificarse con los pensamientos y sentimientos deprimentes. Aprendió a desprenderse de ellos y observarlos desde la posición del espectador comprensivo, con independencia de sus pensamientos y de su cuerpo físico.

Convertirse en espectador supone un acto de amor. Nos saca del mundo de fronteras y formas y nos permite entrar en un espacio de amor puro.
Así pues, comience ahora a advertir realidades de su vida. Advierta lo plácido que se siente, o cuánta ansiedad tiene. Advierta su apariencia física. Cuánto pesa, lo en forma que se siente y el grado de fatiga.

Advierta cuánto tiempo quiere pasar con su familia, en su trabajo, viajando, jugando y rezando.

Déjese penetrar por todo lo suyo. ¡Sus uñas, sus hábitos de conducción, su jardín!

Ahora examine el número de veces que he usado la palabra «advierte».
Recuerde que existe una actividad llamada advertir, y que incluye al que advierte y al que es advertido. Entonces, concéntrese en ser el que advierte y acostúmbrese a acudir a ese lugar de su conciencia durante su vida cotidiana.

¿POR QUÉ DARLE LA BIENVENIDA A LA CONDICIÓN DE ESPECTADOR?

«En mi mundo, nunca nada va mal.» Estas palabras fueron pronunciadas por Nisargadatta Maharaj en respuesta a una entrevistadora que, exasperada, le pidió a Maharaj que hablara de los problemas de su vida.

Para mí, es la afirmación de mayor fuerza que haya oído jamás. La tengo presente cada día de mi vida y he hecho colgar una reproducción de la misma en un lugar estratégico de mi despacho como recordatorio de su supremo valor

La entrevistadora insistió en que Nisargadatta tenía que tener problemas como todos los otros seres humanos. Nisargadatta le dijo:

Usted no tiene ningún problema, sólo su cuerpo tiene problemas… En su mundo, nada perdura; en el mío, nada cambia.

¿Por qué diría este iluminado maestro que en su mundo nada iba nunca mal? Yo creo que se debía a que estaba hablando desde la posición del espectador comprensivo.

Dentro de todos nosotros existe la dimensión eterna e inmutable de nuestro yo espiritual. Este es el yo invisible que le habla al yo físico. Es el pensador de los pensamientos. Este observador comprensivo no se revela con instrumentos científicos y no aparece en las autopsias.

Cuando uno es realmente capaz de creer en el dominio espiritual del espectador, entonces nada va mal porque el mal no carece de sentido para el observador. Todo tiene su orden. Nada se cuestiona desde esa perspectiva. Es como vivir en el paraíso, donde están la eternidad y el alma, al tiempo que uno se encuentra en el cuerpo físico. Pero en este espacio, el cuerpo no es el centro de la existencia.

Del libro TUS  ZONAS  SAGRADAS, del Dr Wayne Dyer

Un cuento “hasídico”

Los judíos de una pequeña ciudad rusa esperaban ansiosos la llegada de un rabino.
Se trataba de un acontecimiento poco frecuente, y por eso habían dedicado mucho tiempo a preparar las preguntas que iban a hacerle.
Cuando, al fin, llegó y se reunieron con él en el ayuntamiento, el rabino pudo palpar la tensión reinante mientras todos se disponían a escuchar las respuestas que él iba a darles.

Al principio no dijo nada, sino que se limitó a mirarles fijamente a los ojos, a la vez que tarareaba insistentemente una melodía. Pronto empezó todo el mundo a tararear.
Entonces el rabino se puso a cantar y todos le imitaron. Luego comenzó a balancearse y a danzar con gestos solemnes y rítmicos, y todos hicieron lo mismo.

Al cabo de un rato, estaban todos tan enfrascados en la danza y tan absortos en sus movimientos que parecían insensibles a todo lo demás; de este modo, todo el mundo quedó restablecido y curado de la fragmentación interior que nos aparta de la Verdad.

Transcurrió casi una hora hasta que la danza, cada vez más lenta, acabó cesando. Una vez liberados de su tensión interior, todos se sentaron, disfrutando de la silenciosa paz que invadía el recinto.
Entonces pronunció el rabino sus únicas palabras de aquella noche: “Espero haber respondido a vuestras preguntas”.

Cuando le preguntaron a un derviche por qué daba culto a Dios por medio de la danza, respondió: “Porque dar culto a Dios significa morir al propio yo. Ahora bien, la danza mata al yo; cuando el yo muere, todos los problemas mueren con él; y donde no está el yo, está el Amor, está Dios”.

Antonhy de Mello (La Oración de la rana)

Expandiendo el amor

Si podemos reconocer que todos somos espejos unos de los otros, entonces tenemos que recordar que este es un camino de ida de vuelta: los demás nos reflejan aspectos de nosotros mismos, pero nosotros también hacemos lo mismo con los demás.
Elegir qué queremos reflejar en los otros es una decisión importante, que deberíamos tomar con sumo cuidado y consciencia.

Poder reconocer y apreciar lo mejor de cada persona es un acto de Amor hacia ti mismo, pues “el otro” en realidad no existe, sino que es apenas una extensión de ti.
Somos todos Uno, y según la manera como nos relacionamos con quienes nos rodean, estamos reflejando el modo como nos tratamos a nosotros mismos.
No se trata de negar u ocultar las limitaciones o posibles “fallas” -propias o ajenas-, sino de potenciar lo bello, lo sabio y luminoso.

Donde ponemos nuestra atención, aquello crece, se expande y aumenta. Por eso si aprecias de corazón las cualidades positivas de los demás, les ayudas a que crezcan, a que se amen y acepten, y les motivas a que sigan dando lo mejor de sí mismos.
Ellos entonces te devuelven ese reflejo, y así, entre todos, vamos creando un mundo donde reinan el Amor, la unión, el respeto y la paz.

¿Qué pasa si alguien insiste en proyectarnos su “oscuridad”? En esos casos podemos seguir reflejándole lo mejor de sí mismo. Las personas que sólo proyectan críticas, juicios, y te “atacan” de alguna manera, son aquellas que no reconocen su propia belleza y no se aman a sí mismas. Entonces a veces lo adecuado es seguir nuestro camino, con aceptación, perdón y desapego. Y aún así podemos guardar a esa persona en el corazón, y seguir enviándole Amor…

De todos modos, tarde o temprano descubrimos la verdad: las limitaciones, los errores y las fallas no existen, pues son apenas ilusiones creadas por nuestra mente.
Somos Amor, y en la medida en que lo descubras en ti mismo y que se lo reflejes a los demás, vamos percibiendo entre todos que esta es la única realidad posible.

Enriqueta Olivari

Enfócate en los sentidos

Muévete…

Mueve tu casa, tu cama, tu cuerpo…
Camina, sal por las montañas, sal de la rutina del trabajo, las relaciones y los patrones de vida.
Cambia tu perspectiva.
Acércate a aquellas personas con las que puedas ser auténtico y nutran tus sueños.
No necesitas mover montañas, trasladar una pequeña piedra puede hacer maravillas.

Toca…

Toca acariciando a tus niños y a tus ancianos.
Da abrazos en la panadería, en tu trabajo, a tus vecinos. Besa a la gente en la mejilla.
Acaricia tu gato o tu perro un poco más.
Saborea la sensación de un pañuelo de seda, de una pieza de madera, de las diferentes texturas…
El musgo, las plantas, las cortezas, las rocas, el agua… Mientras más lo hagas te sentirás mas a gusto con el placer de tocar.

Escucha…

Siéntate en silencio y observa cuanto hay allí para ser escuchado. Escucha a la gente, lo que realmente están diciendo.
Escucha hasta la última nota de cada canción.
Escucha tu voz interna, esa que solo escuchas cuando la confusión de cada día disminuye.
Oye el susurro de las hojas, el llamado de las ranas, el crujido de la madera ardiendo en tu chimenea.
Escucha con tu corazón y siempre escucha aquello que nunca es hablado… escucha al prójimo y a Dios.

Siente…

El dolor, experimenta el gozo, hasta que sientas que vas a evaporarte.
Permítete reír hasta que te duela, siente el amor desde lo más profundo de tu corazón.
Enójate y expresa tu furia, si es del caso y lo necesitas, pero hazlo a solas.
Si no sientes de verdad, no estás vivo.

Confía…

Tu sabes lo que necesitas saber. Detén tus dudas… ten fè.
Aquella cosquilla interna es tu más alta verdad y ella te servirá del mejor modo.
Te arrepientes cuando desconoces o niegas tu intuición. Ten esto en cuenta: Finalmente, tú y sólo tú sabes lo que es mejor para ti.
Si consumes, sin darte cuenta, todo tu día pintando, eso es lo que debes hacer.
Si te encanta caminar al lado del océano, encuentra la forma de llegar allí.
Si no confías completamente en ti y en los demás, te conviertes en moho.

Reúnete…

Con los hombres y mujeres que amas.
Toma el café acompañado, camina en compañía por el bosque, conversa y habla, lee en voz alta para otros.
Celebra que tu cabello, tu piel, tu cuerpo y tus historias son diferentes a las de los otros y a su vez son completamente parecidas.
Cocina y come en compañía.

Recibe…

Por una vez, para de dar y dar y dar a todos menos a ti mismo.
Acepta los cumplidos con gracia.
La voz que necesitas oír, el abrazo, ese momento para conversar, la comida en tu mesa, el dinero que necesitas, siempre serán suministrados.
Ábrete a recibir, abre tus manos para que sean llenadas con abundancia.
Recibe todas las cosas buenas que mereces y recuerda mostrar gratitud a los que te hacen algún favor y a Dios por lo que recibes y por tu vida.

Las razones de tu sufrimiento

Querer controlarlo todo.
Desear que las cosas sean como tú quieres.
Aferrarse a lo que no puede ser.
Desear que el pasado sea diferente.
Querer que otros sean como tú quieres que sea.
No aceptarte tal como eres en cada momento.
En resumen, vivir en tu mente y perderte del presente.

- Osho -

Hace 2500 años el Buda, al observar que por ser cuerpos y mentes sintientes perecederos, todos sufrimos porque nos duele nacer, enfermarnos, envejecer y morir, se preguntó porqué el ser humano desea vivir.
A estos sufrimientos de causa corporal le debemos agregar una lista interminable, porque las condiciones humanas muchas veces son intolerables, o porque vivimos luchando por conseguir nuestros objetivos egocéntricos y la realidad no satisface nuestros deseos.

En su búsqueda de una liberación del sufrimiento para la humanidad, el Buda descubrió cuál era el error perceptivo e ideológico fundamental que motiva el modo de pensar, de sentir y de actuar del ser humano, que desde un tiempo inmemorial resulta indefectiblemente en daño y padecimiento para sí mismo y los demás.

La equivocación básica es ver y creer que la realidad es “material”, personas y objetos separados entre sí. Todo lo que llamamos “existente” lo vemos así. Creemos también que lo que separa las cosas es espacio vacío, “diferente” de lo material. Y que “lo espiritual” no es espacio ni materia, sino un “tercer factor”, un poder externo y superior, en el que tenemos que creer ciegamente pues es imposible de conocer directamente.

Esta visión nos motiva el miedo a morir, a las pérdidas y a la soledad, es la raíz de la tristeza y la insatisfacción, nos hace esclavos de cosas materiales, indiferentes a todo lo que no es “yo” o “mío”, indolentes al sufrimiento ajeno y somos éticos por temor al castigo divino.

El sufrimiento es una experiencia personal. El de causa concreta o física, o el de causa mental-emocional, es sufrimiento si es una experiencia mental-sintiente. Sin mente que percibe, no se sufre.
Si creemos que somos exclusivamente seres separados y nos centramos en existir y desear siempre lo mejor para nosotros y sin cambios, el sufrimiento se presentará siempre en nuestras vidas, porque todo cambia y nada permanece. Inevitablemente sufriremos enfermedad, envejecimiento y muerte.
Aunque logremos algunos objetivos deseados (amor, bienes, éxito, hijos), no es posible retenerlos, son perecederos. Además también cambian nuestros sentimientos por las “adquisiciones”: muchas hoy las queremos, mañana no.

Sumado a esta “realidad inevitable”, al creernos totalmente seres separados, cada uno de nosotros se identifica con ser el sujeto central, en forma egoísta nos importa sólo “lo mío y los míos”. Miramos todo lo demás localizándolo afuera, seguimos los dictados de nuestros deseos ego-céntricos y separados de los otros seres sintientes, del entorno, de la naturaleza; somos indolentes al padecer ajeno y realizamos acciones que son equivocadas, hacen daño y resultan siempre en sufrimiento para nosotros y/o los demás.

Sin entender, percibir y vivir desde una visión de pertenencia a una totalidad indivisa, integrando y amando todo, uno y los demás, sensibles a los efectos de nuestros sentimientos y acciones en nosotros y los otros, y todos los tiempos (pasado, presente y futuro), no hay salida para el sufrimiento humano.

Paracelso: médico, astrólogo y místico

Paracelso, de profesión Medico, llamado también: Bombastro, es uno de los padres de la Medicina, y abanderado de la Homeopatía.- Fue perseguido por ser un MAESTRO ROSACRUZ (Masonería Mística), su inteligencia de nivel superlativo, al parecer, se hallaba por encima de los niveles y coeficientes intelectuales del hombre común.

En sus crónicas hablaba frecuentemente de la masificación del hombre. De los “grandes” males de la “masificación” social, de la creación y alimentación de los “egregores negativos” es decir las acumulaciones energéticas negativas, que en la actualidad ocurren en distintos sitios, por ejemplo: en los estadios de fútbol donde las masas pregonan toda clase de maldiciones y sentencias agresivas y nefastas, que alimentan tales egregores con el consiguiente “peligro” para el desarrollo equilibrado de la humanidad.

1.- Lo primero es mejorar la salud.-
Para ello hay que respirar con la mayor frecuencia posible, honda y rítmica, llenando bien los pulmones, al aire libre o asomado a una ventana. Beber diariamente en pequeños sorbos, dos litros de agua, comer muchas frutas,masticar los alimentos del modo más perfecto posible, evitar el alcohol, el tabaco y las medicinas, a menos que estuvieras por alguna causa grave sometido a un tratamiento. Bañarte diariamente, es un habito que debes a tu propia dignidad.

2.- Desterrar absolutamente de tu ánimo, por mas motivos que existan, toda idea de pesimismo, rencor, odio, tedio, tristeza, venganza y pobreza.
Huir como de la peste de toda ocasión de tratar a personas maldicientes, viciosas, ruines, murmuradoras, indolentes, chismosas, vanidosas o vulgares e inferiores por natural bajeza de entendimiento o por tópicos sensualistas que forman la base de sus discursos u ocupaciones. La observancia de esta regla es de importancia decisiva: se trata de cambiar la espiritual contextura de tu alma. Es el único medio de cambiar tu destino, pues este depende de nuestros actos y pensamientos. El azar no existe.

3.- Haz todo el bien posible.
Auxilia a todo desgraciado siempre que puedas, pero jamás tengas debilidades por ninguna persona. Debes cuidar tus propias energías y huir de todo sentimentalismo.

4.- Hay que olvidar toda ofensa, mas aun: esfuérzate por pensar bien del mayor enemigo.
Tu alma es un templo que no debe ser jamás profanado por el odio. Todos los grandes seres se han dejado guiar por esa suave voz interior, pero no te hablara así de pronto, tienes que prepararte por un tiempo; destruir las superpuestascapas de viejos hábitos, pensamientos y errores que pesan sobre tu espíritu, que es divino y perfecto en si, pero impotente por lo imperfecto del vehículo que le ofreces hoy para manifestarse, la carne flaca.

5.- Debes recogerte todos los días en donde nadie pueda turbarte, siquiera por media hora, sentarte lo más cómodamente posible con los ojos medio entornados y no pensar en nada.
Esto fortifica enérgicamente el cerebro y el Espíritu y te pondrá en contacto con las buenas influencias. En este estado de recogimiento y silencio, suelen ocurrírsenos a veces luminosas ideas, susceptibles de cambiar toda unaexistencia. Con el tiempo todos los problemas que se presentan serán resueltos victoriosamente por una voz interior que te guiara en tales instantes de silencio, a solas con tu conciencia. Ese es el daimon (inspiración espiritual) de que habla Sócrates.

6.- Debes guardar absoluto silencio de todos tus asuntos personales.
Abstenerse, como si hubieras hecho juramento solemne, de referir a los demás, aun de tus más íntimos todo cuanto pienses, oigas, sepas, aprendas, sospeches o descubras. por un largo tiempo al menos debes ser como casa tapiada o jardín sellado. Es regla de suma importancia.

7.- Jamás temas a los hombres ni te inspire sobresalto el DIA mañana.
Ten tu alma fuerte y limpia y todo te saldrá bien. Jamás te creas solo ni débil, porque hay detrás de ti ejércitos poderosos, que no concibes ni en sueños. Si elevas tu espíritu no habrá mal que pueda tocarte. El único enemigo a quien debes temer es a ti mismo. El miedo y desconfianza en el futuro son madres
funestas de todos los fracasos, atraen las malas influencias y con ellas el desastre. Si estudias atentamente a las personas de buena suerte, veras que intuitivamente, observan gran parte de las reglas que anteceden. Muchas de lasque allegan gran riqueza, muy cierto es que no son del todo buenas personas, en el sentido recto, pero poseen muchas virtudes que arriba se mencionan.
Por otra parte, la riqueza no es sinónimo de dicha. Puede ser uno de los factores que aella conduce, por el poder que nos da para ejercer grandes y nobles obras; pero la dicha más duradera solo se consigue por otros caminos; allí donde nunca impera el antiguo Satán de la leyenda, cuyo verdadero nombre es el egoísmo.

Jamás te quejes de nada, domina tus sentidos; huye tanto de la sumisión como de la vanidad. La sumisión te sustraerá fuerzas y la vanidad es tan nociva, que es como si dijéramos: pecado mortal contra el Espíritu Santo.
-
Hari Bol.- Juan Roldan

Tiempos de crisis

En tiempos de crisis, de dificultades, cuando se mueven y se derrumban los puntos de apoyo que te aportaban seguridad, sea esta material, afectiva, social, etc.,es probable que te encuentres en un estado mental confuso, disperso, tenso, ansioso o preocupado por lo que pasa y lo que va a pasar.

En China el ideograma que expresa la palabra “crisis” esta compuesto por un ideograma cuyo significado es “peligro” y otro cuyo significado es “oportunidad”. La percepción es la clave que determina si en medio de una crisis tu ves una oportunidad o peligro.

Si percibes exclusivamente peligro los niveles de estres se dispararan y tu estado mental no sera de los mejores para la toma de desiciones, para encontrar nuevos rumbos, para discernir los cambios y la renovación que la crisis te plantea.

En cambio, si tu logras en medio de la desmantelación que toda crisis trae, percibir la oportunidad de renovación, de crecimiento, de alinearte con tu verdad esencial, la oportunidad de encontrar y desarrollar talentos y cualidades que probablemente se encuentren en estado latente, es entonces que tu puedes ver y aprovechar el momento coyuntural en el cual lo inestable es la constante.

Manejar la percepción es manejar tu mente, una mente estabilizada, firme, fuerte, impermeable a los rumores negativos, al desanimo y al temor colectivo, es la que se precisa para atravesar con éxito los períodos de crisis.

¿Cómo fortalecer tu mente?
La meditación resulta ser una practica adecuada para lograr encauzar los pensamientos y disminuir la ansiedad.

¿Qué es meditar? la palabra latina “meditation” es la traducción de la expresión sánscrita”dhyana”, meditación significa “cavilar”, “proyectar” “considerar”, sin embargo no resulta ser una traducción apropiada, Dhyana significa “unir las cosas”, la traducción al idioma chino es “chin lu” que significa contemplación tranquila, y la traducción al tibetano de la expresión dhyana es “bsam gtam” cuyo significado es “mente estabilizada”

El verdadero propósito de meditar es estabilizar la mente, producir un estado de contemplación serena y tranquila. Esta es la idea central de meditar.

Por este motivo, el de estabilizar la mente, disminuir la ansiedad, disipar las preocupaciones y demás beneficios es que la meditación es utilizada para el manejo y disminución del estres.

En tiempos de crisis y de inestabilidad emocional se torna imprescindible encontrar los caminos para recuperar la estabilidad y la paz mental, tomarse el tiempo para re educar la mente y afianzar el estado de “presencia”, el desarrollo del estado de presencia implica una conciencia más receptiva de todos los niveles de experiencia sean estos mentales, emocionales, físicos, energéticos y espirituales.

Para encontrar la oportunidad de crecimiento en medio de las crisis hay que estar lo más centrado posible, al igual que el águila es recomendable ver las cosas con distancia , desde arriba, para mejorar la perspectiva y sentir auto-confianza en medio de la adversidad.

Autor: Jorge Finozzi

El punto negro

Cierto día, un profesor entra al salón de clases y les dice a los alumnos, que se preparen para una prueba sorpresa.
Todos se pusieron nerviosos, asustados por el exámen que vendría, mientras el profesor iba entregando la hoja del exámen con la parte frontal para abajo, de modo que no vieran lo que contenía hasta que él explicara en qué consistía la prueba.

Una vez que entregó todas las hojas, les pidió que dieran vuelta la hoja y vieran el contenido. Para sorpresa de todos era una hoja en
blanco que tenía en el medio un punto negro. Viendo la cara de sorpresa de todos sus alumnos, el profesor les dijo:
- Ahora van a escribir una redacción sobre lo que están viendo.

Todos los jóvenes, confundidos, se pusieron a pensar y a escribir sobre lo que veían. Terminado el tiempo, el maestro recogió las
hojas, las colocó en el frente del escritorio y comenzó a leer las redacciones en voz alta. Todas, sin excepción se referían al punto
negro de diferentes maneras.

Terminada la lectura, el profesor comenzó a hablar de la siguiente manera:
- Este examen no es para darles una nota, les servirá como lección de vida. Nadie habló de la hoja en blanco, todos centraron su
atención en el punto negro. Esto mismo pasa en nuestra vida, en ella tenemos una hoja en blanco entera, para ver y aprovechar, pero nos centramos en los puntos negros.

La vida es un regalo de la naturaleza, nos es dada con cariño y amor, siempre tenemos sobrados motivos para festejar, por nuestra familia, por los amigos que nos apoyan, por el empleo que nos da el sustento, por los milagros que nos suceden diariamente, y no obstante insistimos en mirar el punto negro, ya sea el problema de salud que nos afecta, la falta de dinero, la difícil relación con un familiar, o la decepción con un amigo.

Los puntos negros son mínimos en comparación con todo lo que diariamente obtenemos, pero ellos ocupan nuestra mente en todo
momento. Saca tu atención de los puntos negros, aprovecha todo lo maravilloso que tienes.

¡SE FELIZ!

Reencontrarse con la vida

Alan Cohen ha creado un sistema de doce pasos para ayudar a las personas a reencontrarse con lo que llaman en inglés bliss. En español puede traducirse como “fortuna” o “bendición” pero para mi es la vida misma.

Para reencontrarnos con nuestra vida:
1) Dígase a usted mismo la verdad: divida una hoja de papel en dos columnas y escriba al lado izquierdo todo lo que le encantaría hacer. Después escriba al lado derecho todo lo que está haciendo sin entusiasmo. Escriba como si nadie fuese a leer lo escrito, y no censure ni juzgue sus respuestas.

2) Comience despacio, pero comience: Llame al agente de viajes, procure algo que encaje en su presupuesto; vaya a ver la película que está postergando ver, compre el libro que deseaba. Sea generoso con usted mismo y verá como estos pequeños pasos le harán sentir más vivo.

3) Vaya parando despacio, pero pare: Hay cosas que destruyen por completo su energía. ¿Es tan imprescindible ir a esa reunión del comité? ¿Tiene que ayudar a esa persona que no desea ser ayudada? ¿Tiene derecho su jefe a exigirle que, además del trabajo, usted deba concurrir a las mismas fiestas que él? Al dejar de hacer lo que no le interesa, se dará cuenta de que estaba exigiéndose más de lo que los otros realmente pedían.

4) Descubra sus pequeños talentos: ¿Qué es lo que sus amigos dicen que usted hace bien? ¿Lo que usted hace a gusto, aun cuando no sea perfecto en su ejecución? Estos pequeños talentos son mensajes escondidos de sus grandes talentos ocultos.

5) Comience a elegir: Si algo le da placer, no dude. Si está en duda, cierre los ojos e imagine que ya tomó la decisión A, y vea todo lo que le comportará. Haga lo mismo con la decisión B. La decisión que le haga sentir más conectado con la vida es la correcta, aun cuando no sea la más fácil.

6) No base sus decisiones en ganancias financieras: Éstas llegarán si usted realmente hace algo con entusiasmo. El mismo jarrón, hecho por un orfebre que adora lo que hace, o por un hombre que detesta su oficio, tiene un alma. Será rápidamente vendido (en el primer caso) o quedará encallado ( en el segundo caso).

7) Siga su intuición: El trabajo más interesante es aquel que le permite ser más creativo. Einstein decía: “Yo no llegué a mi comprensión del Universo usando solamente las Matemáticas”. Descartes, el padre de la lógica, desarrolló su método a partir de un sueño que tuvo.
8 ) No tenga miedo a cambiar de idea: Si dejó de lado una decisión y ella le molesta, vuelva a pensar lo que escogió. No luche contra aquello que le da placer.

9) Sepa descansar: Un día por semana sin pensar en el trabajo termina permitiendo que el subconsciente le ayude, y muchos problemas (aunque no todos) se solucionan sin ayuda de la razón.

10) Deje que las cosas muestren el camino más alegre: Si usted está luchando demasiado por algo y no tiene resultados, sea más flexible y entréguese a los caminos que la vida le muestra. Eso no significa renunciar a la lucha, ser perezoso o dejar las cosas en manos de los otros; significa entender que el trabajo con amor nos da fuerzas, jamás desesperación.

11) Lea las señales: Es un lenguaje individual, unido a la intuición que aparece en los momentos adecuados. Aunque las señales indiquen una dirección opuesta a la que usted había planeado, sígalas. A veces se equivocará, pero es la única manera de aprender este nuevo lenguaje.

12) Finalmente, ¡arriésguese!: Los hombres que cambiaron el mundo comenzaron su camino a través de un acto de fe. Tenga fe en la fuerza de sus sueños.