Es lo mismo curar que sanar ?

Muchas veces utilizamos las palabras curar y sanar con la misma intensión, pero existe una gran diferencia entre ambos conceptos.

La curación habla de la desaparición de los síntomas, patologías o enfermedades, está dirigida específicamente al cuerpo físico, a revertir o modificar una condición en el cuerpo. La Real Academis Española nos dice de la palabra curar: aplicar con éxito a un paciente los remedios correspondientes a la remisión de una lesión o dolencia.

Sanar es algo mucho más profundo, que involucra las emociones, la mente y el espíritu, refiere a un estado del ser. En el diccionario encontramos: Estado de gracia espiritual.

Una enfermedad, patología o conducta nos están indicando un desajuste en este estado interior, una gran incongruencia con nosotros mismos: pensamos una cosa, sentimos otra totalmente opuesta y hacemos todo lo contrario a las dos anteriores. Vivimos como grandes hipócritas sosteniendo una careta para que todos puedan ver, pero esto es un enorme despilfarro de energía vital que puede llegar a ponernos en peligro de muerte, esto es lo que realmente nos puede matar.

Pareciera que nos empecinamos en ir “contra la corriente”, vivimos la vida sufriendo, sometiéndonos a situaciones que nos dañan e insistimos por el mismo lugar y seguimos golpeándonos.

Alguien debe hacer algo !!! Y será el cerebro quien se ocupe de esto ejecutando un programa biológico de supervivencia o patología, generando un mensaje muy especial e importante de comprender para poder recobrar la congruencia, esa honestidad con nosotros mismos, la armonía.

Es por esto que la enfermedad es un enorme mensaje espiritual, un llamado a “reaccionar” tomando conciencia que necesitamos hacer algo por nosotros. La enfermedad nos da una gran oportunidad de sacudirnos: es obligatorio hacer cambios en nuestra vida.

Y mientras no nos ocupemos de ello, el mensaje será más intenso para que podamos “escuchar”, que es vital cambiar el camino que estábamos transitando ocupándonos de lo que realmente nos pasa interiormente.

Si no cambiamos nada de nuestra vida, todo seguirá igual y es justamente esto lo que necesitamos modificar, hacernos cargo del volante y cambiar, tomar un nuevo rumbo y abandonar el que nos hace infelices.

Cuando acompañamos a un consultante en Decodificación Biológica ayudamos a la persona a recorrer ese camino hacia la SANACION, comprendiendo qué nos está diciendo precisamente nuestro cuerpo, observando y escuchando ese llamado a gritos que nos estamos dando para recuperar la ruta que nos lleva nuevamente a la felicidad, a la paz interior, a la comprensión y de esta manera a evolucionar espiritualmente.

La persona que se permite esta fantástica y maravillosa aventura puede experimentar esa magia: la liberación de la carga inútil y el reencuentro con lo íntimo de uno mismo, la esencia. La Decodificación Biológica es una verdadera brújula para lograr ese momento cuántico, emocionante que nos maravilla cada vez que somos invitados a presenciar esa iluminación del ser.

Los testimonios de nuestros consultantes reflejan justamente ese proceso, del cual somos espectadores de honor, que llenan nuestro corazón de emoción ya que nosotros también sanamos y nos reencontramos vibrando en el verdadero AMOR.

Por todo esto no puedo dejar de decir GRACIAS a todos los consultantes que nos dan esta generosa oportunidad de presenciar cada día el milagro de la vida.

Abrazo del alma.

Fabián Garella

La perfección de nuestro cuerpo

Una de las características más ingeniosas del sofisticado sistema de señales de nuestro cuerpo es su especificidad. Si te haces un arañazo con una rama de hiedra venenosa, la molesta picazón que notas es consecuencia de la liberación de histamina, la molécula que activa la respuesta inflamatoria ante la presencia en sangre del alérgeno de la hiedra. Puesto que no hay necesidad de que la picazón se extienda por todo el cuerpo, la histamina sólo se libera en el lugar del arañazo. De forma similar, cuando una persona se enfrenta a una situación de estrés, la liberación de histamina en el cerebro incrementa el aporte sanguíneo en el tejido nervioso, lo que potencia el procesamiento neuronal necesario para la supervivencia.

La liberación de histamina en el cerebro para enfrentarse a
situaciones de tensión está restringida y no desencadena el inicio de la respuesta inflamatoria en otras partes del cuerpo. Al igual que la Guardia Nacional estadounidense, la histamina se despliega sólo allí donde se necesita y únicamente durante el tiempo necesario.

Sin embargo, la mayoría de los fármacos industriales no poseen semejante especificidad. Cuando se toma un antihistamínico para combatir la picazón de un prurito alérgico, el fármaco ingerido se distribuye por todo el organismo y afecta a todos los receptores de histamina, estén donde estén. Sí, los antihistamínicos frenarán la respuesta inflamatoria de los vasos sanguíneos, reduciendo de forma drástica los síntomas de la alergia. No obstante, cuando penetren en el cerebro, alterarán también la circulación neuronal y, por tanto, la función nerviosa. Ésa es la razón de que la gente que toma antihistamínicos sin receta médica experimente cierto alivio y también un efecto secundario de somnolencia.

Un ejemplo reciente de las trágicas reacciones adversas a la terapia farmacéutica son los demoledores y potencialmente letales efectos secundarios asociados a la terapia hormonal sustitutiva (THS). Se conocen muy bien los efectos de los estrógenos sobre el aparato reproductor femenino. Sin embargo, estudios recientes sobre la distribución de receptores estrogénicos en el cuerpo han revelado que tanto los receptores como sus moléculas complementarias estrogénicas juegan un papel muy importante en el funcionamiento básico de los vasos sanguíneos del corazón y del cerebro. Los médicos han recetado estrógenos de forma rutinaria para aliviar los síntomas asociados al cese del funcionamiento del sistema reproductor femenino. No obstante, la terapia farmacéutica con estrógenos no concentra los efectos del fármaco en los tejidos deseados. El medicamento también se une a los receptores estrogénicos cardíacos, vasculares y nerviosos, alterando su función. Según se ha demostrado, la terapia de sustitución con hormonas sintéticas puede producir preocupantes efectos secundarios que tienen como consecuencia enfermedades cardiovasculares y disfunciones neuronales como la apoplejía (Shumaker, et al., 2003; Wassertheil-Smoller, et al., 2003; Anderson, et al., 2003; Cauley, et al., 2003).

Los efectos adversos de los fármacos, como los que contribuyen a la controversia de la terapia hormonal sustitutiva, son la razón fundamental de que la iatrogenia (las enfermedades resultantes de los tratamientos
médicos) sea una de las principales causas de muerte. De acuerdo con las conservadoras estimaciones publicadas en Journal of the American Medical Association, las enfermedades iatrogénicas son la tercera causa de muerte en Estados Unidos.

Más de ciento veinte mil personas mueren cada año a causa de los efectos adversos de los medicamentos (Starfield, 2000). No obstante, un estudio más reciente basado en los resultados de un seguimiento de diez años de las estadísticas gubernamentales revela que las cifras son aún más descorazonadoras (Null, et al., 2003). Este estudio concluye que las enfermedades iatrogénicas son la primera causa de muerte en Estados Unidos y que las reacciones adversas a los fármacos recetados son responsables de más de trescientas mil muertes cada año.

Estos datos estadísticos resultan abrumadores, en especial para una profesión cuyo objetivo es curar y que ha desdeñado con arrogancia los tres mil años de eficacia de la medicina oriental por considerada poco científica, a pesar de que está basada en un conocimiento más profundo del universo. Hace miles de años, mucho antes de que los científicos occidentales descubrieran las leyes del universo cuántico, los asiáticos ya honraban a la energía como el factor principal de la salud y el bienestar.
Por mucho que admire la antigua sabiduría de la medicina oriental, no quiero desdeñar a los médicos occidentales que prescriben cantidades masivas de fármacos que contribuyen a incrementar la letalidad de la profesión sanitaria. Los médicos están atrapados entre una pared intelectual y una espada corporativa; no son más que meros peones dentro del gigantesco complejo de la industria médica. Su capacidad de curar se ve obstaculizada por una educación médica arcaica basada en el universo materialista newtoniano. Por desgracia, esa filosofía se pasó de moda hace veinticinco años, cuando los físicos admitieron de manera oficial las bases de la mecánica cuántica y reconocieron que el universo está formado en realidad por energía.

Durante el posgraduado, esos médicos siguen recibiendo una información constante sobre productos farmacéuticos de manos de los representantes, los chicos de los recados de la industria corporativa farmacéutica. Las compañías farmacéuticas les ofrecen esta «educación» para persuadir a los doctores de que «aconsejen» el uso de sus productos. Es evidente que la enorme cantidad de fármacos que se receta en Estados Unidos viola el juramento hipocrático que hacen todos los médicos: «Lo primero es no hacer daño».

Bruce Lipton (La biología de la creencia)

Lo que pensamos varía nuestra biología

Tengo 67 años. Nací y vivo en Nueva Zelanda. Estoy casado, tengo dos hijas y tres nietos. Creo que la evolución de la civilización está ocurriendo ahora. Un cuerpo humano está hecho de 50 trillones de células, el ser es una comunidad. Pasé de científico agnóstico a místico.

No se trata de un gurú de las pseudociencias, Lipton impartió clases de Biología Celular en la facultad de Medicina de la Universidad de Wisconsin y más tarde llevó a cabo estudios pioneros de epigenética en la facultad de Medicina de la Universidad de Stanford que lo llevaron al convencimiento de que nuestro cuerpo puede cambiar si reeducamos nuestras creencias y percepciones limitadoras. El problema siempre es el cómo: cómo cambiar la información del subconsciente. En su libro La biología de la creencia (Palmyra) recomienda métodos y herramientas. Y en La biología de la transformación (La esfera de los libros) explica la posibilidad de una evolución espontánea de nuestra especie.

Me enseñaron que los genes controlan la vida, que en ellos se inscriben todas nuestras capacidades y características, pero es falso.

¿Del todo?

No somos víctimas de nuestra genética, en realidad es el ADN el que está controlado por el medio externo celular.

¿Qué significa eso?

La célula es la vida. Hablar de una célula es como hablar de una persona. Nosotros recibimos la información a través de los cinco sentidos y las células reciben las señales del entorno a través de los receptores que captan la información. El ADN es controlado por señales que vienen desde fuera de la célula, incluyendo mensajes energéticos de nuestros propios pensamientos, tanto los positivos como los negativos.

¿Somos lo que vivimos y pensamos?

Sí, y cambiar nuestra manera de vivir y de percibir el mundo es cambiar nuestra biología. Los estudios que empecé hace cuarenta años demuestran que las células cambian en función del entorno, es lo que llamamos epigenética. Epi significa por encima de la genética, más allá de ella.

¿Y?

Según el entorno y como tú respondes al mundo, un gen puede crear 30.000 diferentes variaciones. Menos del 10% del cáncer es heredado, es el estilo de vida lo que determina la genética.

¿Es el entorno el que nos define?

Aprendemos a vernos como nos ven, a valorarnos como nos valoran. Lo que escuchamos y vivimos nos forma. No vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos. Somos víctimas de nuestras creencias, pero podemos cambiarlas.

Pero las creencias están inscritas en lo más profundo de nuestro subconsciente.

Cierto. El subconsciente es un procesador de información un millón de veces más rápido que la mente consciente y utiliza entre el 95% y el 99% del tiempo la información ya almacenada desde nuestra niñez como un referente. Por eso cuando decidimos algo conscientemente como, por ejemplo, ganar más dinero, si nuestro subconsciente contiene información de que es muy difícil ganarse la vida, no lo conseguiremos.

¿Entonces?

Si cambiamos las percepciones que tenemos en el subconsciente, cambiará nuestra realidad, y lo he comprobado a través de numerosos experimentos. Al reprogramar las creencias y percepciones que tenemos de cómo es la felicidad, la paz, la abundancia, podemos conquistarlas.

Me suena a fórmula feliz…

Así es como funciona el efecto placebo. Si pienso que una pastilla me puede sanar, me la tomo y me encuentro mejor. ¿Qué me ha sanado?…

¿La creencia?

Eso parece. Al igual que los pensamientos positivos y el efecto placebo afectan a nuestra biología, existe el efecto nocebo: si crees que algo te hará daño, acabará por hacerte daño. Henry Ford decía que tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, tienen razón. Si eliges vivir un mundo lleno de amor, tu salud mejorará.

¿Y eso porqué?

La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan, y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo.

O creces o te proteges.

Los procesos de crecimiento requieren un intercambio libre de información con el medio, la protección requiere el cierre completo del sistema. Una respuesta de protección mantenida inhibe la producción de energía necesaria para la vida.

¿Qué significa prosperar?

Para prosperar necesitamos buscar de forma activa la alegría y el amor, y llenar nuestra vida de estímulos que desencadenen procesos de crecimiento. Las hormonas del estrés coordinan la función de los órganos corporales e inhiben los procesos de crecimiento, suprimen por completo la actuación del sistema inmunológico.

¿La culpa de todo la tienen los padres?

Las percepciones que formamos durante los primeros seis años, cuando el cerebro recibe la máxima información en un mínimo tiempo para entender el entorno, nos afectan el resto de la vida.

Y las creencias inconscientes pasan de padres a hijos.

Así es, los comportamientos, creencias y actitudes que observamos en nuestros padres se graban en nuestro cerebro y controlan nuestra biología el resto de la vida, a menos que aprendamos a volver a programarla.

¿Cómo detectar creencias negativas?

La vida es un reflejo de la mente subconsciente, lo que nos funciona bien en la vida son esas cosas que el subconsciente te permite que funcionen, lo que requiere mucho esfuerzo son esas cosas que tu subconsciente no apoya.

¿Debo doblegar a mi subconsciente?

Es una batalla perdida,pero nada se soluciona hasta que uno no se esfuerza por cambiar. Deshágase de los miedos infundados y procure no inculcar creencias limitadoras en el subconsciente de sus hijos.

Bruce Lipton
Doctor en Medicina, investigador en biología celular

Los 10 pasos hacia el bienestar

1- Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente.

2- Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle. Las deudas no caducan con el tiempo, aunque la ley te proteja; sé responsable, es mejor hacer un plazo de céntimo a céntimo, que perder tu preciada energía y tu palabra.

3- Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a renegociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.

4- Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas. Aunque no debes de huir de responsabilidades y no todo el tiempo es factible, muchas veces por puro control o por no darnos el permiso, seguimos perdiendo tiempo en nimiedades y abandonando lo verdaderamente significante en nuestras vidas.

5- Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad. La naturaleza, tiene ritmos y tu vida también. No actuar en el momento erróneo te quita energía y no parar cuando lo necesitas, también.

6- Tira, recoge y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas. Uno por uno, toma cada papel, cada recuerdo y hasta cada sueño y elige.

7- Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Toma sol por las tardes, medita, respira, báñate en el mar, haz ejercicio en la naturaleza, escucha tu cuerpo y elimina las toxinas. Haz una cita médica y mira si te faltan minerales o vitaminas. Aliméntate con comidas orgánicas (sin pesticidas) y frescas; trabaja en la prevención para evitar la crisis de una enfermedad (un aviso un cuerpo sin energía).

8- Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja; y toma la acción necesaria. Resignarte a una situación y sentirte que no tienes control, sólo conseguirá drenarte.

9- Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar. Entregar a Dios, siempre puedes elegir tu camino y fluir sin apegos hasta llegar a tu orilla a salvo.

10-Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.

Estar conectados a Dios y su amor es la fuente más grande de energía, mientras que los miedos, el rencor y la ira son los bloqueadores más frecuentes. Enfócate en el presente, vivir en el pasado o vivir en el futuro, solo te drenan del presente.
Recuerda que tienes una fortuna, Dios te regaló una cuenta con latidos de vida, úsalos con conciencia, no los desperdicies y serás feliz, latido por latido.

Los problemas de Oídos

Si el oído es un receptor de ciertos mensajes que nos llegan del mundo exterior, la sordera es el corte de comunicación con el mismo.

¿Qué podemos deducir cuando una familia tiene problemas “hereditarios” de oído?
Cuando un árbol genealógico produce generaciones seguidas de sordos, habría que investigar sobre sus secretos, ¿qué mensaje no es conveniente que sea escuchado? O bien sobre el deseo de separación de un mundo que considera peligroso, ¿por qué ese árbol desea aislar a sus frutos del medio?
La sordera a un secreto de familia desemboca en una mudez que lo mantendrá bien custodiado de los oídos de la siguiente generación.

¿Y cuando la sordera afecta a uno solo de los oídos?
Si la sordera está situada sólo en el oído izquierdo nuestro problema estará conectado con el linaje femenino de nuestra familia, con algo que no queremos escuchar. Los problemas con el oído derecho se asocian al linaje masculino.

¿Qué simboliza el quedarse sordo a consecuencia de un accidente o una enfermedad, o por la misma edad?
La sordera siempre produce aislamiento, para defenderse de mensajes que representan abusos. Puede pasar que un anciano empiece a recibir mensajes de rechazo o un niño se sienta agredido por las discusiones incansables de sus padres. En cualquier caso siempre debemos preguntarnos: ¿qué es lo que no quiero escuchar?
Cuando se trata de cierta “dureza de oídos”, una pérdida de capacidad auditiva en los dos oídos, el problema puede estar conectado con cierta inflexibilidad e intolerancia por nuestra parte. Nos negamos a escuchar cualquier tipo de recriminación. Nos sentimos superiores y creemos que lo hacemos todo mejor que los demás. Es evidente que esta actitud puede aislarnos del resto del mundo.

¿Existe la sordera psicológica?
Sí, es una sordera selectiva: un oído funcional y fisiológicamente sano puede no oír lo que le conviene o no entiende. O como dice Friedrich Nietzsche, “Un hombre no tiene oídos para lo que no le ha dado acceso la experiencia”.

Hay personas que a pesar de no padecer sordera escuchan “zumbidos…
Los “zumbidos” pueden simbolizar un negarse a escuchar la propia voz interior. Confusión entre el intelecto y la intuición. Miedo a perder el equilibrio y el control de sí mismo.

Una visión positiva sobre la sordera
En el sentido positivo, representa la oportunidad de establecer por fin un diálogo interior una vez que falta el exterior. Por ejemplo, Bethoven y Smetana, crearon obras de arte musicales a pesar de su sordera, oyendo su voz interior.

Parece ser que los oídos son para escuchar tanto lo que nos gusta como lo que nos disgusta. Para aprender a obedecer a la propia voz interna y también a la externa. Lo que nos molesta no es lo que se dice, sino la percepción que tenemos de ese mensaje. Desde ese punto de vista hacemos “oídos sordos” para evitar tener que obedecer o para no escuchar los problemas de nuestros seres queridos.

¿Algún acto psicomágico relacionado con este tema?
“A un hombre le operaron de un tumor en un oído. Al poco le apareció otro en el otro oído, y decidió que no quería pasar por otra operación igual. Me consultó. Interrogándole, comprendí que esos tumores simbolizaban los gritos, peleas y discusiones que oyó de sus padres.
Hice una bolita de cera y se la hundí en el oído. Empecé a susurrarle dulcemente al oído que sus padres le amaban mucho, y fui a la vez extrayéndole la bolita, fingiendo ser muy costoso. La extraje. Sanó”.

¿Qué utiliza la psicomagia para conectar con la sanación?
“La psicomagia usa para la terapia métodos que usaron ya los chamanes, curanderos populares y magos desde remotos tiempos de la historia. Nuestra razón, hoy, sabe ya que existe el inconsciente y que tiene un lenguaje propio. Ya no necesitamos parafernalias supersticiosas. La magia usó un lenguaje que el inconsciente entiende, que el cuerpo entiende, y la psicomagia lo utiliza”.

Alejandro Jodorowsky

Decodificación: Los pies

PIES (en general)
Los pies representan mi contacto con la tierra de energía alimenticia. Están relacionados con las relaciones que vivo con mi madre así como los conflictos frente a ésta, los cuales pueden remontar tan lejos como mi concepción.

Mis pies me dan estabilidad en mis desplazamientos hacía un objetivo, un deseo o una dirección. Me ayudan asentirme en seguridad en mi relación con el universo. Representan la posición que tomo frente a las situaciones que se presentan a mí. El hecho de tener un pie izquierdo más fuerte que el pie derecho (o viceversa) puede informarme en las diferentes tendencias que debo privilegiar en mis desplazamientos o contactos con el suelo tanto físicos como mentales o espirituales. Además si ando con los pies girados hacía el exterior, puedo vivir confusión frente a la dirección tomada o tener una dispersión de mis energías en diferentes proyectos, mientras que si mis pies están girados hacía el interior, vivo un cierre o una resistencia frente a las direcciones por tomar en mi vida.

PIES (dolencias de…)
Gracias a mis pies, me desplazo en el camino de la vida. Mi cerebro es la central de mando de mis pies. La ciencia de la reflexología nos informa que todo nuestro cuerpo está repartido en la superficie de nuestros pies. Por lo tanto, todos los problemas que puedo vincular a mis pies me permiten saber cuál lugar de mi cuerpo me está hablando. Un problema vinculado con mis pies me indica un conflicto entre la dirección y el movimiento que tomo, y manifiesta mi necesidad de más estabilidad y seguridad en mi vida.

El futuro y todos sus imprevistos me dan miedo. Cuando me duelen los pies, debo ralentizar el paso. ¿Se debe al aburrimiento o al desanimo frente a todas las responsabilidades y frente a todas las cosas que debo hacer y que me parecen imposibles de realizar? O al contrario, puede que vaya a 300 kilómetros por hora y mi cuerpo me dice de ir más despacio antes de “tener un accidente”? Una rampa en el pie izquierdo o en el pie derecho me indica a qué nivel se sitúa la duda o el rechazo de adelantar o bien cuál es la dirección que me asusta coger. El bloqueo está adentro mío o fuera mío?

Debo tomar posición en una situación dada y puedo tener miedo de “perder pie” y “ya no sé en cuál pie he de bailar”. Un pie llano me indica una columna vertebral muy recta, muy rígida, y por lo tanto, tengo una estructura menos flexible. Ya que no hay ningún espacio entre todo mi pie y la tierra en la cual ando, esto demuestra que mis fronteras personales están mal dibujadas. Me siento pues vulnerable y, para protegerme, “sobrevolaré” la superficie de las cosas en vez de crear un contacto más profundo y “coger raíz” adecuadamente, tanto en una relación afectiva, como en un trabajo, o en cualquier otro campo. Esto también tiene por consecuencia que mi trabajo estará entremezclado con mi vida privada, ambas solapándose, poco importa lo que suceda y en detrimento del resto de mis relaciones.

Al contrario, si tengo el puente del pie alto, esto me revela que tengo un desplazamiento más pesado y una columna vertebral muy cargada. Esto revela también que claramente separé mi vida pública de mi vida privada. Esto me lleva a estar apartado y silencioso, teniendo dificultad en iniciar una comunicación y anticiparme a los demás. Un freno a mis emociones frente a la dirección que he de tomar en mi vida se traducirá por unos pies hinchados y el exceso de estas emociones que se liberan se traducirá por transpiración. Los pies fríos me llevan a cuestionarme sobre mis relaciones con mi madre y ver lo que puede llevarme a tener los pies fríos, incluso helados. Muy sencillamente puede tratarse de mis relaciones con ella que encuentro distantes y “fríos”. Por lo tanto debo amar mis pies porque son ellos que llevan todo mi ser en el camino de la vida. Cuanto más los amo y los acepto, más fácil será el trabajo que cumplan.

PIES – CALLOSIDADES o CALLOS EN LOS PIES
Voy hacía delante con mis pies pero algo me dice que hay algo que rasca un poco… Es la callosidad, este pequeño bulto que me indica una actitud de aprensión en mi vida presente. Es el temor a andar hacía lo desconocido con confianza porque no consigo quedar “natural”, haciendo las cosas simplemente.

A mí me cuesta ir hacía delante. Me lanzo hacía el futuro pero dudo y empujo demasiado o quizás no lo suficiente. Busco primero la causa. ¿Qué es lo que me hace vivir esto? La tristeza y la pena, el temor a no tener éxito? Naturalmente, puedo reducir el grosor de mis callos pero es insuficiente si no trabajo con la verdadera causa. Acepto ver lo que me molesta a este punto y que me impide ir hacía delante. Así estaré más “de acuerdo” con la vida. Mi confianza en el porvenir sólo será mayor.

PIES – MICOSIS (…entre los dedos de los pies) o PIE DE ATLETA
La micosis aparece bajo forma de comezón. Una piel con costra y hendida que indica que mi mental está irritado o contrariado, que me siento limitado o incapaz de andar del modo que quisiera y con relación a lo que me espera en el porvenir. Tengo dificultad en aceptarme tal como soy y quisiera tener la aceptación y la adoración de la gente que me rodea, igual como el “atleta” que tiene éxito y está adorado.

Esto me produce un estrés y un dolor interno. La irritación de los dedos de los pies está vinculada con los detalles y las direcciones de mi vida futura, con lo abstracto y los conceptos energéticos. Son miedos y una falta de comprensión. Puedo visualizarme en un camino en el cual es agradable andar y en el cual me siento en total seguridad. Esto me ayudará a soltar los miedos y me aportará más armonía en la vida.

PIES – VERRUGAS EN LA PLANTA DE LOS PIES
Una verruga en la planta de los pies se manifiesta habitualmente por la aparición de una pequeña partícula transparente debajo del pie, alrededor de la cual se forma una callosidad, provocando dolor cuando está bajo presión. Una verruga en el pie me indica que vivo temores frente a mi porvenir y frente a mis responsabilidades.

El dolor que provoca puede hacerme comprender que siento ira en mi modo de concebir la vida. Es probable que me deje fácilmente parar por las pequeñas dificultades que se colocan delante mío. Puede también que viva una desvalorización con relación a mis capacidades o habilidades físicas en los deportes. Puedo ser muy buen deportista por encima de la media y vivir desvalorización porque me obligo a siempre ser el mejor o a siempre estar tan excelente en cualquier circunstancia. Puede tener la sensación de que “mis pies no hacen tan bien como los pies ajenos”.

También tengo la sensación de “jugar al hockey con los pies”, lo cual significa que me comparo a los demás y que me siento muy inferior con relación a su capacidad física. Mi cuerpo me dice que es inútil hacerme tanto daño y que puedo adelantar en la vida con total confianza. Debo aceptar tanto mis fuerzas como mis debilidades y perseverando, podré tener éxito yo también.

JACQUES MARTEL

La medicina de la conciencia

El Ser Humano es milagroso en cuanto que puede transformar su pasado.
Algunos dicen “no se ocupen del pasado que el pasado ya no existe”, pero el pasado está vivo, presente, doloroso, en cada una de nuestras células, frecuentemente, produciendo enfermedades.

El problema del pasado es simplemente que haya pasado, que lo dejemos atrás como una estatua congelada. Pero al pasado hay que hacerlo presente vivo para transformar su historia, para leerlo en otro código, para interpretarlo en el código del amor, y, cuando interpretamos el pasado en el código del amor, nuestras heridas de la infancia se sanan. Y ahí nosotros somos los psicólogos, los psiquiatras, podemos sanar nuestra vida; todos estamos llenos de dolores, y a veces de dolores absurdos, que cargamos en la vida sin ni siquiera reconocer que existen.

La técnica respiratoria es muy importante, sobre todo la fase de pausa respiratoria, ¿por qué razón? Porque cuando tú respiras lentamente y haces una pausa en la inspiración, la energía del inconsciente y el subconsciente sale a flote, es decir se pregunta ¿que pasa aquí que no están respirando? En ese momento el inconsciente hace aflorar a la consciencia una parte a la que no habíamos tenido acceso, de la que éramos víctimas pero que no habíamos reconocido nunca en la vida, y en ese momento podemos dialogar con el subconsciente y podemos sacar nuestras heridas más profundas. Cuando hacemos eso podemos ir más lejos, así es como actuamos para la autosanación.

Yo puedo decirme, por ejemplo, ¿de dónde viene esta alergia?, si tengo una alergia y quiero librarme de ella. La alergia es algo que rechazo, un virus, una bacteria, un hongo, el frío, el calor, pero eso no es del todo cierto, eso es quedarnos muy cortos. No hay personas que sean alérgicas sólo al frío, las personas alérgicas al frío también tienen miedo a la soledad, tienen miedo al frío del alma, al frío en los sentimientos, a la frialdad del papá o de la mamá, al desafecto, es decir, el frío es simplemente un símbolo. Cuando yo soy alérgico a algo, hay algo que rechazo o que temo.

Entonces si quiero cambiar mi alergia, reconozco mi alergia. Si sé que no reconozco mi alergia porque me hace sentir vergüenza, entonces trabajo con la vergüenza: ¿que cosas en la vida me evocan vergüenza? Luego experimento el sentimiento de la vergüenza y veo como experimento la vergüenza, a veces me pongo pálido y frío, otras veces me pongo rojo como un tomate, otra lo experimento como un vacío o como un hueco a nivel del plexo solar, la puedo experimentar de muchas maneras. Dónde y cómo experimento la alergia, me da una idea de la parte de mi energía que está comprometida. Vamos a ver otro sentimiento, el miedo, yo diría que la mitad de nuestros lumbagos son por miedo.

El miedo provoca más lumbago que todas las hernias discales, todos los problemas articulares, todos los problemas de columna, porque el temor hace que metamos, literalmente, el rabo entre las patas, cerramos el esfínter anal interno, a ese nivel, hay un centro de energía muy importante y, nos cerramos a la vida, contraemos toda la musculatura lumbosacra, esa parte queda mal irrigada y nos dan unos lumbagos terribles, y ese lumbago es el nombre clínico del miedo.

Si logro reconocer el núcleo del miedo, si logro observar mi cuerpo y veo que tengo los glúteos y toda esta parte contraída, si logro respirar hacia esa zona y liberar el sentimiento del miedo, y llamar al miedo y decirle “tú eres la mejor parte de mi mismo, cuando asciendes y te revelas, eres mi prudencia, ya no eres miedo, sino que eres prudencia, eres parte de mi amor también”. Cuando yo, a través de la respiración, logro ascender esa energía del miedo, y logro trasmutarla al altar del corazón, que es donde realmente nace el hombre que puede sanarse y puede sanar la vida, entonces desaparece el lumbago.

Mi resentimiento, mi odio, frecuentemente, está anclado en mis articulaciones. Yo estoy así totalmente rígido. A veces, con el puño apretado en la noche, inconscientemente, dispuesto a pegar y a agredir. Pues bien, ese dolor articular, es resentimiento congelado en esa parte del cuerpo.

Si logro experimentar ese dolor y asociarlo a mi sentimiento de ira y a mi resentimiento, y logro comprender que mi resentimiento es algo que se construye en el plexo solar, que bloquea la energía aquí y no permite a la energía acceder a mi corazón, ni a mi sistema inmune, puedo hacer mucho más que el reumatólogo, o puedo ayudarle mucho, para curar y sanar mi artritis, y yo soy responsable, no tengo que esperar que el reumatólogo me resuelva el problema.

La enfermedad es mi problema, no es el problema del médico, es mi responsabilidad, yo también tengo que ver con eso. La medicina no puede ser el arte de pasarle la pelota al médico, porque le pagamos.
La nueva medicina de la consciencia, es el arte de responsabilizarnos de nuestra vida, y de descubrir que realmente podemos hacer mucho por nuestra vida.

Frecuentemente, vemos que una persona con un cáncer ha tenido un shock, o una pérdida afectiva muy grande. Si una pérdida afectiva le produce un vacío existencial de tal dimensión que se vuelve un vacío de energía, y permite que las células degeneradas puedan invadirle, es porque estaba apegado, ese es el problema del apego que yo debo reconocer.

Si alguien se va y yo lo vivo desde el amor, desde el desapego, sé que su consciencia está conmigo, lo dejo partir no lo amarro. Muchas veces, vemos a alguien al que se le muere el papá o la mamá pero no lo deja partir, eso es literalmente cierto, se queda con parte de su energía anclada al plexo solar. Esa anclada energética puede crear crisis de pánico, de hipertensión, cosas violentas en la clínica. Si nosotros logramos que la persona se sane, es su alma la que lo sana.

El sanador no lo hace por el paciente, yo como sanador soy un imán que le doy la carga que su alma necesita, realmente, la sanación es rescatar la autonomía, la autogestión, y la libertad del otro, para sanarse.
La verdadera sanación es darte las herramientas para que tú, desde tu consciencia, te sanes, no desde tu consciencia racional, sino desde tu sentimiento, desde tu amor, desde tu afecto.

Frecuentemente cuando uno está haciendo una sanación, ve que la persona, aunque no le haya dicho ni una palabra, empieza a llorar y a sacar su resentimiento, y luego siente una sensación de paz, que no es mi paz, es su paz, es la paz de Cristo que también habita en la persona que está siendo sanada. La paz está ahí, ha estado siempre ahí, es parte de nuestra esencia, se trata simplemente de quitar todos aquellos apegos, aversiones, sentimientos, separatismos, toda aquella capa de ignorancia, para que la paz se revele tal cual es, y cuando la paz se revela, germina el amor, y cuando germina el amor la sanación es posible, aunque lo que tenga sea un cáncer, o un lupus.

Pero no te culpes si no lo logras, porque tú participas también en los problemas genéticos de la herencia, de la humanidad como grupo. Esto no es para creerse superman, uno puede ser muy orgulloso y decirse “estoy triste porque no me curé el cáncer”, eso no es un fracaso, el cáncer es un maestro, a veces aprendemos la lección en una ocasión, otras veces necesitamos diez oportunidades, y otras necesitamos cien vidas tal vez, pero lo importante es aprender la lección.

Uno no aprende medicina de un día para otro, hay lecciones supremamente complicadas y difíciles.
También nos diplomamos o nos especializamos en el alma, cuanto más grande sea el desafío, más grande es la oportunidad de crecimiento. Yo solo les he puesto un ejemplo de cómo podemos retomar nuestras emociones, identificar nuestras emociones, aceptarlas, no seguir huyendo de ellas, y así poder transmutarlas.

Pero una vez que sentimos la emoción, hay una pregunta fundamental ¿cuál es la lección que hay debajo de esta emoción negativa? ¿Cuál era el mensaje, qué me quería decir esta actitud y esta enfermedad? Cuando yo no digo NO, en la vida, termino resentido y con ira, pero la ira no es el problema, la ira me está diciendo que hay que aprender a reafirmarme diciendo NO.

La ira es la mejor estrategia de autoafirmación. Cuando yo manifiesto la ira y la transmuto, esa ira se vuelve sanadora, es lo mejor de mi fuerza, mi ira barre y limpia la casa y hace las cosas más rápidamente, ustedes han visto a un ama de casa que en su ira revolotea y el almuerzo está hecho a las diez de la mañana.

Yo sabia cuando mi mamá estaba iracunda, porque a las diez de la mañana mi casa estaba como un espejo. Es así, la ira es una forma de energía que se puede transmutar físicamente, el hecho de que la transmutemos físicamente, no resuelve la fuente de la ira, la fuente de la ira es la necesidad de autoafirmarse, y la necesidad de autoafirmarse es la necesidad de renunciar a la falsa complacencia.

Crecer espiritualmente no es decirle que sí a todo el mundo. El crecimiento espiritual no tiene nada que ver con la bobada, perdónenme la expresión, pero ser espiritual no es ser bobo, y ser tolerante no es ser bobo, la tolerancia no excluye la autoafirmación.
La autoafirmación es condición del crecimiento espiritual. Así que yo tengo que descubrir la lección, debajo del evento negativo, porque el evento negativo no es sino la apariencia, la sombra. Pero esa sombra cuando la quito abre una puerta luz, una lección que yo puedo aprender en mi vida.

Dr. Jorge Carvajal Posada